Innovación y el aprendizaje basado en proyectos: una reflexión

Innovación y el aprendizaje basado en proyectos, una reflexión Según el informe ODITE sobre tendencias educativas 2018, el aprendizaje basado en proyectos (ABP) continúa como una tendencia en el campo de la innovación educativa que más fuerza va ganando.

Antes de entrar en el ABP voy a realizar una reflexión de las innovaciones educativas: Ahora hay dos ejes sobre los que se mueve toda la innovación que deba ser considerada como tal por el mainstream: la tecnología y lo neuro. Creo que he estado en el epicentro de ambas tendencias lo suficiente como para valorar que antes de dispensar píldoras de innovación tecnológica o neurológica hay que saber bien de lo que estamos hablando, separando bien lo que es humo de lo que es grano que se pueda convertir en semilla, y si esa semilla puede germinar en el suelo en el que nos movemos con los cuidados adecuados: con el abono y agua de un compromiso, una dedicación, una investigación y una metodología. Hay mucho humo, mucha tendencia, mucha novedad, a veces con poco grano. ¿Alguien se acuerda del ruido que se generó en 2012 y 2013 alrededor de las Google Glass? Es solo un ejemplo.

Es conocido que el ABP es una de las más completas, ya que mediante su utilización los alumnos se hacen realmente protagonistas de su proceso de aprendizaje, abarcando en su ejecución muchas competencias instrumentales. Debido a su grado de complejidad requiere también mucha supervisión. En esencia lo que se busca con cada proyecto es que cada alumno o grupo de alumnos desarrollen diseñen los materiales que serán utilizados para llevar a cabo su aprendizaje sobre una materia determinada, incluidos los contenidos.

El punto de partida de esta metodología se encuentra en el propio profesor: al ser una metodología que encauce la creatividad, dejando a discreción de los alumnos algunos aspectos, requiere de la elaboración previa de un cuidadoso proceso de programación. A partir de ahí la gestión de los diferentes recursos para obtener el resultado dependerá de, inicialmente como se encauce, y posteriormente como se gestione, esta libertad.

Es cierto que, estableciendo un cuadro comparativo entre las ventajas y las dificultades, numéricamente son muchas más las ventajas: fomenta la autonomía, aprendizaje significativo, integrado y disciplinar, competencia digital, motivación, favorece atención a la diversidad, contacto con la realidad, pensamiento dialógico, etc. Ahora bien, las dificultades no son menores: a los alumnos se le exige en ocasiones una capacidad para elaborar contenidos que presupone en ocasiones que manejan la suficiente información (no datos) como para abordar el trabajo adecuadamente. De la misma forma, se requiere tener conocimiento de diversos procedimientos y formas de abordar, elaborar, desarrollar, redactar y exponer los contenidos con los que se vayan encontrando para adecuarlos al marco de la investigación, además en muchas ocasiones, en equipo.

¿Es posible? Claro, pero con una dedicación mayor del profesor, dado que deberá dedicar más recursos al establecimiento de un sistema de evaluación adecuado a la gestión del aula y al apoyo (sin solapamientos) al aprendizaje, pero esto limitará enormemente desarrollar este tipo de proyectos para el conjunto de asignaturas o para el conjunto del temario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: