Tecnología y metodología

Ayer asistí como tribunal a las defensas de ocho Trabajos fin de Máster del Máster en Formación del Profesorado. Los títulos fueron los siguientes:

  • Un blog de clase para la asignatura de Física y Química.
  • El fenómeno de asistencia masiva a clases particulares en el ámbito de ciencias por los alumnos de Educación Secundaria.
  • Propuesta CTS para trabajar significativamente la materia de Física-Química en 3º de ESO.
  • El examen de Historia en la Selectividad en Euskadi.
  • El uso de Webquest y las teorías del trabajo colaborativo en un aula de 3º de ESO para favorecer el aprendizaje de las Matemáticas.
  • Utilización del software Geogebra para la mejora de la adquisición de conocimientos y resultados académicos en las unidades didácticas de Geometría en alumnos de 3º de ESO.
  • Estudio de técnicas de trabajo en grupo en la resolución de problemas de matemáticas de Educación Secundaria Obligatoria de las redes sociales.
  • El aprendizaje dialógico: una propuesta de implementación en el aula de Matemáticas de primer curso de ESO.

Es interesante comprobar cómo en casi todas las defensas hay algún elemento tecnológico incorporado. De la misma manera, también es interesante ver que a día de hoy no es una cuestión tanto de disponibilidad de recursos como de orientación del propio profesorado sobre qué tipo de herramientas son las mejores para qué tipo de alumnos en qué materias, y cómo influyen directamente en la metodología hasta convertirse en su propia base.

Es un hecho que la tecnología está presente en cualquier ámbito personal y social a día de hoy, y es negar la formación integral del alumno omitir este hecho. En distintos estudios se plantea que los profesores presentan resistencias a la utilización de elementos tecnológicos por falta de formación, pero la realidad es que este es sólo un factor. Normalmente viene mucho más asociado a la generación de un entorno favorecedor que facilite culturalmente en el centro educativo la utilización de herramientas. Sólo a partir de este entorno es posible la utilización de tecnologías, ya que el propio entorno servirá de cauce para responder a las preguntas básicas: qué, cómo, para qué, etc., y sobre todo a la cuestión del sentido del a utilización de las tecnologías en el aula. Esta es la cuestión de fondo.

El profesor al que se le propone un recurso o una herramienta tiene como resistencia inicial su propia dinámica. Hace falta una argumentación fuerte, un sentido, y un entorno favorecedor, para poder llevar a cabo el cambio en su propio modo de hacer (el cual, generalmente, además no suele ser problemático).

No es falta de visión por parte del profesor, es justificación de la necesidad y valoración del beneficio además de aprendizaje de la técnica.

 

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