Cyberbullying

Ayer asistí como Tribunal a la defensa de 6 Trabajos fin de Máster, del Máster en Formación del Profesorado.

  • Análisis de los factores relacionados con el acoso a través de la red.
  • Motivación en los adolescentes de la ESO y Bachiller como clave de fracaso escolar: Una propuesta de intervención.
  • Generación de recursos educativos digitales mediante aplicaciones web 2.0 para el Módulo de Motores del ciclo Formatico de Grado Medio de Electromecánica.
  • Impacto de la formación continua del profesorado del Colegio Na Sa del Castillo (Alagón-Zaragoza) en el proceso de enseñanza-aprendizaje del alumnado del centro.
  • La importancia de recursos y materiales educativos en el aula.
  • La enseñanza de la música tradicional aragonesa en ESO.

Me ha llamado la atención precisamente el primer Trabajo, que aborda el conocido como cyberbullying. Destaca tanto por la temática seleccionada como por la amplia bibliografía revisada, que abarca prácticamente todos los estudios relevantes de la última década.

Caben destacar las siguientes conclusiones a partir de la lectura del Trabajo:

  1. El acoso tradicional  es diferente del de naturaleza virtual. Existen diferencias importantes tanto en el origen de la relación de poder entre el agresor y la víctima como en la dinámica propia del acoso. La principal característica en el ámbito del ciberacoso es el anonimato del agresor.
  2. Se pueden distinguir tres tipos de ciberacoso:
    1. El de naturaleza puramente virtual. En éste tres de las variables habituales en el tradicional desaparecen, ya que es anónimo, el físico deja de ser relevante, y el estatus social pierde relevancia.
    2. El que complementa al tradicional. Suele ser el más dañino. Aquí las características físicas, psicológicas y sociales sí que tienen relevancia.
    3. El que se establece como defensa. Hay un intercambio de roles entre el ámbito del mundo real y el virtualinvirtiéndose los roles entre víctima y agresor.
  3. Hace falta una educación ética o moral del uso de las nuevas tecnologías, ya que la percepción de libertad absoluta y anonimato hacen que el comportamiento varíe respecto al juicio que el propio alumno realiza de sus acciones habituales, ya que suele ser un entorno no controlado vinculado generalmente al ocio donde existe una alta percepción de libertad sin responsabilidad, y además no existe una percepción empática que permita un mínimo feedback del daño que se está pudiendo ocasionar.

Esto nos lleva a un ámbito relevante que los colegios han tendido a dejar de prestar atención: la formación ética de los alumnos, muy vinculado a la educación de su personalidad. A día de hoy este aspecto forma parte de asignaturas de perfil académico, aunque venga formalmente recogido en los idearios de los colegios. Pero en la realidad es algo a lo cual apenas se le presta atención. La formación preventiva para este tipo de situaciones va mucho más allá de una serie de talleres y de asignaturas específicas. Tiene que ver sobre todo con la formación de la persona y de sus relaciones con el entorno. Y esto es algo que se aborda todos los días, formando parte del ecosistema vital del alumno tanto en la familia como en el colegio.

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